La ropa pequeña, los juguetes viejos, los patines de tamaño reducido, las manualidades del colegio, las bicicletas con ruedines… Son numerosos los objetos que almacenamos a lo largo de la infancia de nuestros hijos. Sin embargo, cuando crecen nos enfrentamos a un problema: ¿qué hacer con tanto trasto? El alquiler de trasteros puede ser una buena solución frente a este dilema.

Tus hijos se han hecho mayores… ¿Y ahora qué?

Por qué alquilar un trastero

Alquiler de trasteros 2

Almacenar objetos del pasado en casa puede provocar una falta de espacio que sobrecarga las estancias y nos genera cierta sensación de ansiedad. Sin embargo, no siempre es fácil desprendernos de cosas que han marcado tiempos pasados. El alquiler de un trastero nos permite, de esta manera, guardar en un sitio seguro objetos a los que estamos emocionalmente apegados o a los que simplemente no queremos decir adiós de manera definitiva.

La mayoría de empresas cuentan en sus instalaciones con sistemas de videovigilancia, alarmas y controles de acceso, entre otras medidas de seguridad. Asimismo, entre los aspectos positivos de estas empresas se encuentra la gran variedad de tamaños y tarifas que tienen en su catálogo, de modo que podrás encontrar lo que mejor se adapte a tus necesidades.

Además, estas empresas facilitan el aparcamiento de los vehículos en las proximidades de los trasteros, por lo que podrás dejar o recoger cosas puntualmente sin ningún tipo de inconveniente. De igual manera, si en algún momento quieres llevarte tus cosas a casa y dejar el trastero, no tendrás ningún problema para hacerlo.

El alquiler de un trastero no solo te ofrecerá mayores cantidades de espacio en tu vivienda, sino que te permitirá tener la tranquilidad de que tus pertenencias están a buen recaudo. Por lo general, es fácil encontrar empresas de alquiler de trasteros en todo el territorio español, existiendo una gran oferta en lugares como Madrid.

Consejos prácticos para saber qué guardar y qué tirar

Alquiler de trasteros 3

La decisión acerca de qué cosas guardamos y cuáles desechamos no es fácil. Sin embargo, es algo que todo el mundo tiene que encarar en algún momento de su vida. Para empezar, lo ideal es juntar todos aquellos objetos susceptibles de ser eliminados, para poder hacernos una idea de conjunto.

A partir de aquí, es importante tener en cuenta que no tiene demasiado sentido guardar aquellas cosas a las que no se está apegado, que están rotas, repetidas o aquellas que nunca se han usado y tampoco se llegarán a usar. En este sentido, el establecimiento de algunos criterios te ayudará a tirar sin sentirte culpable.

No obstante, a la hora de organizar y guardar las pertenencias del pasado de tus hijos es importante tener en cuenta qué es importante para ellos. Lo más probable es que el criterio sea altamente coincidente, sin embargo, siempre es mejor prevenir que curar, por lo que deberás atender a sus propias decisiones.

Revistas viejas, bolígrafos que no pintan o jerséis completamente desgarrados pueden ser insignificantes para ti, pero relevantes para ellos. Una vez de acuerdo, podréis empezar a tirar todo lo que queráis, conservando aquellas cosas que querréis recuperar en algún momento, mirarlas, usarlas y recordar los viejos tiempos.

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