Está claro que la concienciación sobre los problemas a los que se enfrenta el medioambiente -por suerte- ha aumentado mucho en los últimos años. Aunque el problema de fondo es amplio y complejo, cada vez somos más los que sabemos que hasta el menor gesto es importante e intentamos aportar nuestro granito de arena.

Movimientos como el Fridays For Future (Juventud por el clima) han logrado que el cambio climático y el calentamiento global formen parte de la agenda de los grandes medios de comunicación, y también de la de algunos gobiernos. Incluso eventos anteriores como el Día Mundial de la Tierra, que en realidad se viene celebrando desde 1970, cuentan ahora con una visibilidad que nunca antes habían tenido.

Cómo montar un huerto en casa

Dicen que el cambio empieza por uno mismo. Así que una buena manera de formar parte activa de estas manifestaciones para frenar y reclamar acciones de las instituciones contra el deterioro del medioambiente, es ser más conscientes de nuestras acciones individuales y cambiar nuestros hábitos de consumo. Esto no es fácil, y buena muestra de ello son las dificultades con las que se sigue encontrando el comercio de proximidad. Sin embargo, como decíamos, hasta los cambios que nos pueden parecer de lo más insignificantes, realmente pueden marcar una diferencia.

Es gracias a esta concienciación medioambiental por lo que muchas personas están recuperando el cultivo doméstico. Pero no es el único motivo, cultivar los alimentos que luego vamos a consumir tiene muchas otras ventajas, como por ejemplo obtener productos de calidad más beneficiosos para nuestra salud, el ahorro económico o el disponer de una actividad con la que podemos relajarnos y realizarnos personalmente.

El gran enemigo del paso a la acción es simple: pensar que no tenemos tiempo o espacio para tener un huerto en casa. Nada más lejos de la realidad. Si lo planificamos bien, lo único que necesitamos es un espacio de nuestro hogar -no necesariamente muy grande- en el que dé el sol.

Crear un mini huerto doméstico es muy sencillo, solo has de tener en cuenta algunos aspectos antes de empezar.

Dónde poner el huerto

Esto es primordial. Colocar nuestras plantas en el lugar adecuado es fundamental para su supervivencia. Lo primero que debemos pensar es en el sol. No queremos un sitio en el que esté pegando directamente todo el día (se nos quemarían las plantas), pero sí en el que haya, por lo menos, unas seis horas de luz natural.

Si puede ser, es recomendable que el sitio en el que plantes esté cerca de una toma de agua, aunque esto es más por tu comodidad que por necesidad. Ten en cuenta que, con la tierra y el riego, puede que te resulte difícil mantener el espacio totalmente limpio, así que monta tu huerto donde no te sepa mal ensuciar.

En cuanto a los recipientes que deben contener tus plantas, gracias a la proliferación de los huertos urbanos en las casas, incluso en pisos pequeños, hay muchas opciones en el mercado que puedes aprovechar. Lo importante es que tengas en cuenta que las raíces necesitan “respirar”, deben tener su espacio. Busca macetas con agujeros para que corra el agua y con una profundidad suficiente para que las raíces crezcan, entre unos 7 y 15 cm debería ir bien. Hoy en día tienes la opción de montar un huerto casero en horizontal -unas plantas al lado de otras- o en vertical, es decir, en distintas alturas. Esta segunda opción te ayudará a ahorrar espacio y te resultará muy cómoda.

Puedes comprar las macetas o las mesas de cultivo ya hechas. Se venden jardineras en forma de escalera o estanterías pensadas para que coloques ahí tus plantaciones. Pero, si quieres, seguro que puedes aplicar también aquí las claves de un buen reciclaje y utilizar recipientes que ya tengas. Puedes hacer macetas con botellas de plástico y con casi cualquier objeto que no utilices. También puedes usar cajoneras viejas (si son de madera, cubre el fondo con bolsas de plástico), cajas como las que se usan para la fruta o palés de madera en los que colocar tu huerto.

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Tierra, semillas, agua

Casi tan importante como elegir el lugar adecuado para situar tu huerto casero, es la tierra en la que deben crecer nuestras hortalizas y plantas. Utilizaremos lo que se denomina sustrato, una mezcla de tierras preparadas para el cultivo. Es fundamental que sea ligero, poroso y que contenga los nutrientes necesarios para el crecimiento de los vegetales. En el siguiente vídeo del popular programa de televisión Bricomanía Jardinería, puedes hacerte una idea sobre los distintos tipos de sustratos.

Para asegurar esos nutrientes que necesitan nuestras plantas, se puede utilizar compost. Incluso puedes aprovechar los restos orgánicos que se generan en tu hogar para hacer compostaje casero.

Igual que con el tipo de recipientes en los que cultivar y el sustrato que podemos utilizar, también a la hora de regar tenemos varias opciones. Lo que hay que tener en cuenta es que distintas plantas necesitan distinta cantidad de agua. Y no solo eso, también debemos adaptarnos a la época del año, ya que habrá meses en los que la humedad ambiental sea mayor que en otros.

En cuanto a las semillas, lo que se recomienda si eres novato y acabas de adentrarte en el maravilloso mundo del cultivo en casa, es que utilices brotes. De nuevo, puedes comprarlos o hacerlos tú mismo. Una forma sencilla es rellenar una huevera con tierra y semillas; es fácil de regar y transportar, y obtendremos resultados rápidamente. En cuanto arraiguen, trasplantaremos los brotes a un recipiente más grande.

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Qué plantar

Algunos vegetales son más fáciles de cultivar que otros, especialmente si contamos con un espacio limitado. Una de las hortalizas que se recomienda para empezar son los tomates. Necesitan bastante luz, agua un par de veces por semana (necesitan mucha agua, pero también estar sequitos de vez en cuando) y echan raíces bastante profundas, pero crecen fácil.

Otras de las recomendaciones para principiantes son las espinacas, brócoli o las coles, muy apropiados para huertos pequeños y que no necesitan demasiado calor. Las zanahorias también irán bien para tu huerto urbano; al principio necesitan mucha agua, pero en cuanto empiezan a crecer, no hace falta regarlas tanto.

Verás que los productos que obtengas en casa tienen un sabor incomparable respecto a lo que sueles comprar en el supermercado. Y además los habrás conseguido con tus propias manos.

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