Hace unos días hablábamos de cómo alcanzar tus logros con los Objetivos SMART, tanto a nivel personal, como con tu equipo de trabajo. Una vez ya los hemos conocido, nos planteamos cuál será la estrategia que usaremos para alcanzarlos, la estrategia es lo más general, ésta debe estar compuesta por una serie de acciones concretas que llevaremos a cabo de una determinada manera y a dichas acciones debemos brindarle un seguimiento y control de Modo Eficaz, para saber si realmente están funcionando o si debemos corregirlas.

En este punto es donde entran los KPI´s, Key Performance Indicators, en sus siglas en inglés, en español conocidos como los Indicadores Claves de Rendimiento, básicamente son aquellos indicadores que medirán día a día nuestras acciones y nos dirán si están teniendo buenos resultados o si por el contrario, necesitan algún ajuste, para mejorar.

Podemos aplicar los indicadores clave a todo lo que hacemos, simplemente es una forma de medir nuestros resultados, tanto en el área personal, como en la laboral. Todas las empresas eficientes, los aplican para saber cuándo deben corregir sus procesos o cuándo y dónde están malgastando recursos. Pero si lo pensamos, en la vida cotidiana hay millones de indicadores que podemos evaluar o evaluamos de manera inconsciente, por ejemplo: para un chico que estudia matemáticas, medir cuánto tarda para resolver un ejercicio, puede ser una forma de evaluar su rendimiento y saber qué le quita más tiempo y qué puede mejorar. Para un deportista, medir el tiempo que dura para correr una distancia concreta, le puede ayudar a conocer cómo mejora y cada cuánto lo consigue. Una persona que hace dieta, puede medir cuánto ha rebajado/engordado y en cuánto tiempo lo ha conseguido.

Pero no todos los indicadores son del todo correctos, también existen los que son vanidosos o mejor conocidos como “cosméticos”, debido a que sólo sirven para maquillar la situación real de una empresa o individuo. Por ejemplo: una empresa incrementa sus ventas en un 50%, si los que la gestionan se limitan a ese indicador, sin evaluar a qué se debe, pueden sentirse súper contentos. Ahora si por otro lado, resulta que los comerciales estaban vendiendo los productos por debajo del precio establecido, generando pérdidas. La situación maquillada se veía muy bien, pero la realidad no lo estaba, todo lo contrario. Por lo que, siempre debemos profundizar en nuestros indicadores y ver si en el fondo nacen por algo bueno o si, sencillamente maquillan nuestra realidad.

Para eso te vamos a enseñar cómo debe ser el ADN de un Indicador Clave de Rendimiento

Las 3 A´s de los indicadores:

1. Accionable

La métrica debe ser capaz de mostrar una relación causa-efecto clara, es decir, deberías saber qué acción debes repetir para conseguir más efecto positivo. Si no eres capaz de determinar la causa que ha producido el efecto (positivo o negativo), tu métrica no es útil.

2. Accesible

La gente debe ser capaz de entender perfectamente lo que la métrica quiere decir… así que huye de complejas fórmulas que intenten sintetizar conocimiento. Además, deberían ser accesibles a ti y todo tu equipo, de forma que sean capaces de saber cómo están funcionando las cosas.

3. Auditable

Los números o datos que arrojen tus métricas deben ser consistentes con la realidad, no sólo entre ellos. Esto implica que debe ser fácil demostrar que la métrica representa datos auténticos, y es por tanto sencillo auditar su credibilidad.

 ADN Indicador

Aplica los Objetivos SMART en tu vida y trabajo y dales un seguimiento de Modo Eficaz, con los indicadores claves de rendimiento y conseguirás ser mucho más efectivo en todo lo que te plantees. Si te gustó este artículo, compartelo con tus amigos en nuestras redes Facebook, Twitter o Google + y proponles ponerlo en práctica, las cosas en equipo suelen ser mucho más fáciles, si saben trabajar bien.

Imagen: Stevie Spiers Photograph

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