Siempre había pensado que las arenas movedizas eran una especie de mito de la naturaleza creado por Hollywood. Aparecen en cientos de películas, pero… ¿de verdad existen? Investigando un poso sobre el tema encontré que efectivamente las arenas movedizas existen, y de hecho no me costó demasiado encontrar noticias de personas y animales domésticos que se habían quedado atrapadas en ellas.

Con este artículo los lectores de Modo Eficaz no morirán si se quedan atrapados en unas arenas movedizas. Esperamos que nunca os encontréis en esta situación, pero si os ocurre ya sabréis cómo actuar.

Técnica para sobrevivir a unas arenas movedizas

En primer lugar es importante prevenir esta situación ya que no es nada agradable. Además del riesgo de quedarse atrapado y no poder salir, la presión que ejercen las arenas sobre nuestro cuerpo cuando nos hundimos hasta el pecho puede provocar que no podamos respirar.

Normalmente las arenas movedizas se presentan con más frecuencia cerca de grandes masas de agua como lagos, ríos o incluso mares. El terreno acuoso con arenas finas o arcillas suele ser más proclive a generar este tipo de efecto.

De todos modos, si no hemos podido evitarlo y ya nos hemos quedado atascados debemos seguir cierto orden para salir de las arenas movedizas:

  • En primer lugar tenemos que evitar a toda costa ponernos nerviosos. Ese nerviosismo y miedo puede ser el desencadenante de una situación mucho peor. Algunos casos de muertes en arenas movedizas se han producido por infartos al corazón.
  • En segundo lugar debemos intentar no realizar movimientos bruscos. Cuando realizamos movimientos demasiado bruscos tenderemos a hundirnos aún más en las arenas movedizas.
  • Ahora que ya estamos más calmados y sabemos que no podemos realizar movimientos bruscos, tenemos que intentar tumbarnos sobre las arenas movedizas. Si nos tumbamos, conseguiremos una mayor superficie de contacto con las arenas movedizas y al igual que como pasa en el agua, nos será relativamente más fácil flotar y detendremos el hundimiento.
  • En esta posición deberemos intentar pedir ayuda, gritando todo lo que podamos pero sin movernos.
  • Si nadie acude en nuestra ayuda, el siguiente paso es intentar liberar nuestras piernas. Este proceso es lento. No podemos intentar soltarlas de manera rápida ya que conseguiremos el efecto contrario. Para conseguir esto, deberemos continuar tumbados sobre las arenas y poco a poco, con una fuerza constante levantar las piernas haciendo palanca con nuestro torso.
  • Si consigues liberarte deberás arrastrarte hasta tierra firme o hasta un punto de apoyo que te permita salir definitivamente de las arenas. Para salir es importante utilizar la misma lógica que nos obligaba a quedarnos tumbados: Debemos utilizar toda la superficie de nuestro cuerpo para no hundir ninguna de sus partes como brazos o piernas.

Ahora que ya has conseguido salir de esta traumática experiencia sólo te queda la mejor parte: ¡Contársela a tus amigos! Os dejamos con un video en el que simulan el efecto de estas arenas movedizas y lo difícil que puede ser liberarse de ellas incluso cuando tienes ayuda de expertos.

"Navarrico" de nacimiento asentado en Barcelona. Apasionado de la tecnología, el marketing, los viajes, el cine y las series de TV. Compagino mi trabajo con la escritura de artículos para blogs, y aunque parezca mentira, todavía me queda tiempo para disfrutar del resto de mis aficiones. Mi última creación blogger personal es Supercurioso.com, si sientes curiosidad te invito a que la visites.

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