‘Elije el trabajo que ames y no trabajarás ni un sólo día de tu vida’ decía Confucio.

Cuando uno acaba los estudios obligatorios y empieza a pensar a qué se quiere dedicar le comienzan las dudas. Si no sabéis a qué os queréis dedicar, os os damos unas pistas para que encontréis vuestro camino.

Hoy os explicamos cómo funciona y cómo podríais optar por una profesión según vuestra personalidad.

¿Qué no te gusta?

A veces la gente relaciona la elección de su profesión a aquello que le gusta. Pero a veces se trata de pensar más allá e introinspeccionarte. Conócete bien y determina qué no te gusta. Por ejemplo, por mucho que os guste la belleza y la moda, si no os gusta relacionaros con mucha gente, hablar sobre cosas personales, trabajar en equipo, hablar en público, etc. quizás no os sientierais cómodos como peluqueros o estilistas que deben estar rodeados de gente todo el tiempo y no paran de hablar.

Plantéante si te gusta más la rutina o hacer cosas diferentes cada día; si te gustaría trabajar cerca de casa o viajar todo el tiempo… Cuando determines qué cosas no te gustarían en tu día a día laboral, ya habrás adelantando mucho.

¿Qué piensan los demás?

Tu familia o tus amigos seguro que te dicen a veces ‘serías un gran’ algo. Quizás tengan razón.  Ocurre que las personas de nuestro al rededor nos conocen más que nosotros mismos. Ven nuestras virtudes y las asocian con una profesión que puede que nos vaya como anillo al dedo.

También son una buen referencia tus profesores o docentes en general. Pregunta a alguno con quien tengas más relación a ver qué te comenta. Ellos también ven qué se te da bien y qué no y quizás ven en ti un potencial que tú ni hubieses pensado que tienes.

¿Qué tipo de formación es necesaria?

Si ya tienes algo en la cabeza sobre qué quieres hacer, piensa primero en qué necesitarás para poder llegar a ser médico, profesor, arquitecto, comunicador, informático, físico, chef, maquilladora, etc.

Si sabes que no eres una persona constante, quizás te cueste mucho realizar una carrera como medicina que supone muchos años de estudio y exámenes. Si los números no son lo tuyo, plantéate si la informática te gusta tanto como para esforzarte más con las matemáticas.

Interesa también conocer las notas de acceso que de piden en las diferentes universidades para ser aceptado en una carrera. Si no llegas a esa nota deberás esforzarte oara mejorar tus calificaciones y hacer la carrera que te gusta.

Ahora ya sabes, pon todas estas cosas en una balanza y decide qué quieres ser de mayor. ¡Suerte! y no dudes en contarnos cómo elegiste tú tu profesión.

Imagen: Ethan Lofton

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