Nuestro amigo Joel Cobos, creador de la página de tutorialesdehipnosis.com y autor de muchísimos videos donde nos explica cómo hipnotizar, nos revela las 5 claves para conseguir convencer a cualquier persona.

¿Sabes que puedes cambiar a una persona sólo con palabras? Más aún, ¿sabes
que puedes modificar la realidad sólo con palabras?

Si bien es probable que exista un mundo “real” ahí fuera, lo cierto es que cada uno
de nosotros vive en su propio mundo interno. Una versión filtrada, en primer lugar
por nuestros propios cuerpos (ojos, oídos, piel…) y en segundo lugar por nuestros
conceptos, creencias, experiencias… Lo que es bueno para unos es malo para
otros. Lo que para uno es doloroso para otro puede ser placentero. Lo que para mi
es brillante para ti puede ser oscuro.

Lo interesante de este segundo filtro es que es dinámico y cambiante. Cada
segundo que pasa incorporamos nueva información que modifica nuestra
experiencia, nuestros conceptos y nuestras creencias. Lo que hoy puede parecerte
rosa, mañana puede parecerte fucsia. Lo que antes fue una desgracia, ahora
puede parecerte una bendición.

¡Y la comunicación juega un papel fundamental en todo eso! Comunicar es
transmitir e intercambiar información, y esa información puede modificar tus filtros y
transformar tu realidad. ¿Cuántas veces una frase escuchada o leída en el
momento adecuado, se ha grabado a fuego en tu alma y ha influido decisivamente
en la persona que eres hoy?

A continuación te comparto algunas claves a tener en cuenta cuando quieras que
tus palabras no sean sólo palabras… que sean experiencias.

Si quieres ver alguno de mis videos donde se ejemplifican algunos casos de hipnosis reales no olvides de suscribirte a mi canal.

 

Cómo ser más persuasivo con la comunicación hipnótica

1 – Crea empatía.

La empatía es la conexión, la sintonía, la química… entre dos personas, y es la
clave de toda comunicación. Si no hay conexión, no importa lo que digas ni cómo
lo digas, tu interlocutor, en el mejor de los casos, no querrá saber nada. En el peor,
acabaréis discutiendo por cualquier nimiedad, y en lo único que estaréis de
acuerdo es en que la culpa es del otro.

Por suerte, crear empatía es realmente simple (aunque no siempre fácil). Existen
muchas técnicas, unas más sutiles y elaboradas, otras más obvias… pero todas
tienen en común una misma actitud: interesarte sinceramente por tu
interlocutor. Imagina que quieres conectar una lámpara a un enchufe de pared. El
objetivo es que el enchufe envíe corriente a la lámpara para que esta pueda brillar,
pero para hacerlo, seguramente será la lámpara la que acercarás para ir a buscar
el enchufe con el cable. Del mismo modo, si quieres que tu interlocutor comparta
contigo “su energía”, serás tú quien tengas que acercarte y conectarte a él.
Pregúntale por su familia, su trabajo, sus estudios… cuando te cuente un problema,
centra tu atención en sus sentimientos, y no entres en el clásico “lo que yo haría”
hasta que te lo pregunte. Cuando te diga que está cansado, estresado, feliz,
orgulloso… no le contestes “pues yo más…”. Ya tendrás tiempo de hablar de ti.
Primero céntrate en dejar que se exprese, que se sienta importante para ti,
escuchado, acompañado. Sólo con esto, ya tienes el 90% del éxito de la
comunicación asegurado.

2 – Estimula su imaginación. Sugiere. Evoca.

En el lenguaje cotidiano solemos referirnos a la imaginación como sinónimo de
creatividad e inventiva. Hablamos de “personas con mucha imaginación” y
“personas sin imaginación”. Sin embargo, la realidad es que la imaginación es lo
que nos permite pensar, hablar, entender, e incluso percibir el mundo. Usamos la
imaginación para hablar con nosotros mismo, para prever y anticipar
acontecimientos (por ejemplo al conducir), para ponernos en el lugar de los demás,
para decidir la mejor opción… ¡Y no sólo eso! ¡Además no la podemos apagar! Si
ahora te digo que pienses en un pato amarillo con flotador verde… ¡ya lo has
hecho! Y si te pido que NO pienses en un chimpancé montando en un triciclo…
¡también te lo has imaginado! Imaginarlo es la única forma que tienes de poder
entender las palabras que estás leyendo.

Es la imaginación la que da sentido a las palabras, y por eso, si queremos que lo
que decimos tenga un impacto real en la persona con la que estamos hablando,
debemos prestar atención a lo que vamos a evocar en SU imaginación, y no
tanto en lo que nosotros queremos decir (lo que nos devuelve al primer punto:
empatía). Cuanto más intensas sean las experiencias evocadas, mayor
impacto tendrá nuestro mensaje.

El uso de metáforas, anécdotas de tu vida (o de la de un amigo… puede ser
inventado), describir sensaciones… Todas son buenas formas de hacer que los
demás vivan nuestras historias.

Piensa en unos niños a la hora del almuerzo en el colegio. Uno de ellos saca un
delicioso bocadillo, mientras que el otro descubre que se ha olvidado el suyo en
casa. Entonces el primero empieza a jugar a darle envidia: “mmmmm!!! Que bueno
está mi bocadillo!!! Mira, mira como lo mastico!!! Es el mejor bocadillo que he
probado en mi vida!!! Y con el hambre que tengo… qué bueno!!!”.

Este niño ha entendido perfectamente que si quiere provocar una reacción en su
compañero, debe hacer que éste se imagine cómo se sientiría comer ese
bocadillo, y no limitarse a decir “yo tengo bocadillo y tú no”. Si lo hace bien, logrará
incluso que salive.

Y sí, al final le dará un trozo de su bocadillo, no sufras. 🙂

3 – Asume la responsabilidad de la comunicación.

A veces, especialmente cuando se dan malentendidos o conflictos, tendemos a
culpar al otro de “no estar entendiendo lo que dices”, o de “no estar poniéndose en
tu lugar”. Al hacer esto, no sólo estás contribuyendo a romper la empatía, sino que
además te estás desarmando a ti mismo/a, al otorgar a la otra persona la
responsabilidad de que la comunicación llegue o no a buen puerto: de ella
depende entenderte o no.

Si por el contrario decides asumir como tuya la responsabilidad (que no la culpa) y,
en lugar de “no me has entendido”, dices “no me he explicado bien” y tratas de
hacerte entender explicándolo de forma diferente, no sólo estarás tomando las
riendas de la situación sino que además estarás invitando a la otra persona a
ayudarte a explicarte mejor, a esforzarse por comprenderte y reforzarás la
conexión entre vosotros.

Después de todo, debes tener en mente que las palabras no tienen significado en
sí mismas. Adquieren significado en la mente de quienes las utilizan (emisor y
receptor). El significado con el que tú las formules no tiene porque ser igual que el
significado que les dará la otra persona, de ahí que, si quieres comunicarte
eficazmente, debas asumir que lo importante es lo que entiende el otro, no lo que
quisieras decir tú.

4 – Sé congruente. Sé sincero/a.

Cuando digas algo, debes asegurarte de decirlo con todo tu ser. Tus palabras, el
tono de tu voz, tus gestos, tus expresiones, tu posición corporal… Todo debe ir en
la misma dirección. Gracias a series de televisión como Miénteme (Lie to Me) o El
Mentalista (The Mentalist) se ha popularizado en los últimos años la “detección de
mentiras”. Si has visto alguna de esas series, podrás darte cuenta de que
básicamente lo único que buscan son incongruencias: gestos o expresiones que
no se correspondan con lo que se está diciendo. Evidentemente, en nuestro día a
día no solemos rodearnos de detectores de mentiras profesionales, pero todos, en
mayor o menor medida, tenemos una intuición sobre cuando alguien está siendo
100% sincero y cuando oculta algo, y cuando eso ocurre, automáticamente
disparamos las alarmas y nos volvemos más críticos y escrupulosos.

El caso es que las incongruencias no significan necesariamente que se esté
mintiendo. Los nervios, la timidez, la inseguridad… producen ese tipo de
comportamientos. Si quieres que tus mensajes pasen fluidamente y sin “controles”,
debes asegurarte de estar 100% convencido/a de lo que vas a decir. Si dudas es
más probable que la otra persona también dude. Si lo dices convencido, es más
probable que se convenza.
¡Imagínate si puede llegar a ser potente el efecto de la congruencia que los
hipnotistas podemos convencer a alguien de que vea y sienta cosas que no
existen!

5 – Sí, sí, sí, sí…

Siempre que el objetivo de una conversación sea que acepten algo, puede ser útil
esta técnica que los anglosajones llaman Yes Set (algo así como “Disposición al
Sí”). Consiste en hacer varias preguntas a las que sepas que te van a contestar
que sí, con el objetivo de predisponerles a seguir contestando que sí.
Esta técnica se usa especialmente en el mundo de las ventas por teléfono o puerta
a puerta, o los voluntarios de las ONG que buscan donaciones.

– Hola, ¿tienes un minuto?
– Sí, pero sólo un minuto…
– Seré breve, ¿cuánto paga usted por X?
– 30 euros al mes
– ¿Y le gustaría pagar menos?
– Claro…

Y así puede continuar la conversación (durante mucho más de un minuto) hasta
que por fin te dicen lo que te quieren vender. Evidentemente, no todo el mundo
aceptará… pero sí que es más probable que si lo hubieran ofrecido desde un
principio.

En el ámbito cotidiano esta técnica puede usarse de múltiples formas. Una que
seguro que te suena es la siguiente

• ¿Podrías acercarme el mando?
• Gracias… ya que estás de pie, ¿me podrías traer un refresco?
• ¡Ah! ¡Y ya que estás en la cocina, trae también unos snacks!

Otro uso que puedes darle en el caso de un conflicto, por ejemplo, puedes calmar
la situación señalando los puntos en los que estáis de acuerdo, o aclarando la
opinión del otro para que él vaya asintiendo y confirmando lo que dices. Esto sin
duda calmará los ánimos, fortalecerá la empatía, y permitirá reenfocar la discusión
con mejor predisposición por ambas partes. En el caso de querer convencer a
alguien de algo, ir construyendo la argumentación paso a paso de modo que vaya
aceptando cada afirmación poco a poco hasta llegar a donde quieres llegar será
sin duda más convincente que si disparas directamente la conclusión

Teniendo estas cinco claves en mente siempre que quieras impactar con tus
palabras a los demás, descubrirás el enorme potencial que tiene la comunicación
para alterar la realidad de los demás, y la tuya propia. Úsalas con prudencia y
respeto… ¡y diviértete!

 

finaljoelJoel Cobos

www.tutorialesdehipnosis.com

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