Has acabado de comer. Vuelves a la oficina o a la sala de estudio y debes seguir con el trabajo que dejaste antes de irte. Te sientas en la mesa… Necesitas un café. Te lo tomas, rápidamente, sin contemplaciones. No te hace efecto… Estás cansada/o y no te apetece seguir trabajando (ojalá una siesta ahora en el sofá de mi casa…)

Hoy os vamos a enseñar unos pequeños trucos que podéis aplicar a vuestro día a día para que reconectéis con el trabajo y os podáis concentrar en la tarea que os toca hacer, aunque estéis cansados.

1. Sé un camaleón

Una buena técnica para poder seguir trabajando en la tarea que te toca hacer es sentarse al lado de alguien que sí está concentrado y trabajando. A poder ser, alguien que no sea precisamente un amigo (ya que no puede distraer). Si eres estudiante, intenta sentarte en la biblioteca cerca de alguien que esté concentrado y trabajando duro y si trabajas en una oficina, ponte cerca de un compañero concentrado en su tarea.

El efecto camaleón hará el resto. Las personas sentimos la necesidad de adaptarnos al medio, por una parte, y a dar ejemplo o buena imagen de nosotros mismos, por otra. Así que aunque sólo sea por ‘encajar’ en el entorno o por ‘dar una buena impresión’ verás como al final consigues concentrarte.

concentrado

2. Búscate un aliado

Muchas veces los estudiantes vamos a comer juntos en época de exámenes y cuando debemos volver al trabajo… nos entra el sueño (qué casualidad). Pero además no solemos entrar en esa fase de vagancia solos, suele ser un momento que compartimos con algún compañero o amigo.

Intentad poneros un reto: si ambos os concentráis y hacéis faena hasta las 7pm, os iréis a tomar una cerveza; si ninguno se concentra, nada de cerveza ese día; si te concentras tú y él no, deberá invitarte a cerveza el fin de semana (y viceversa).

Cuando las personas tenemos un reto y una recompensa de por medio, actuamos para conseguirla. Es un comportamiento operante, como se le llama en psicología. Aprendemos que haciendo algo recibimos una recompensa y hacemos esa acción sólo para conseguirla (en este caso, una cerveza con un amigo).

aliado

3. Airéate

Si has comido dentro de la empresa, o dentro de la universidad, quizás una buena opción sea salir y dar un paseo durante 10 o 15 minutos por el barrio.

Piensa durante ese tiempo en la tarea que debes realizar, porqué es importante y repasa los pasos a seguir para realizarla con éxito. Motívate para hacerla lo mejor posible y verás como vuelves a tu mesa más concentrada/o.

caminar

4. Piensa en grande

A veces nos encontramos cansados porque ha sido un día largo de trabajo en la oficina o porque nos hemos pasado todo el día estudiando en la biblioteca. En ocasiones ayuda pensar más allá, pensar en la razón principal por la que debemos hacer la tarea que tenemos delante, para conseguir motivarnos.

Piensa en que haces esa tarea para conseguir un cliente nuevo para tu negocio, o lo haces para poder mantener tu trabajo y cobrar a final de mes, o bien estudias para examen porque quieres conseguir una beca de estudios para la que necesitas una nota alta, etc.

Encuentra tu razón para motivarte y seguro consigues concentrarte otra vez.

Imagen: Dimitris Kalogeropoyloswan mohdclemsonunivlibraryJohn Fraissinet

2 Comentarios

    • Fabian, una pregunta, con los que te reunes en el bar, Donato y compañía, son viajeros como tú o en ese grupo hay también algún compañero de viaje tuyo…ná simple curiosidad, pa rellenar huecos de mi imaginación, naldms!!!Sa¡uÃos niño.Tu voto: 0  0

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