Ya son algunas de las entradas las que van dedicadas al género masculino y a lo que se refiere las relaciones con todos ellos. Pese a ello, no creáis que en las relaciones piden mucho más allá que nosotras, al fin y al cabo, todo el mundo quiere sentirse querido. Aún así, suelen tener algunos tips distintos a los nuestros, está claro que si fuesen iguales que nosotras, miles de las preguntas que tenemos en torno a ellos, no llegarían a ser formuladas y este articulo, tampoco hubiese empezado a escribirse.

1. Sexo

Toda persona lo necesita, pero en lo que se refiere a las relaciones aún más. La vida sexual en pareja, a no ser que sean ambas personas sexualmente activas, acostumbra a acontecer una rutina en la relación. El escritor de algunos ensayos como “loving yourself”, Kim Olver, recomienda que una de las maneras más eficaces de mantener “la pasión” en la relación es cambiando las rutinas sexuales de la pareja. Cambiarla supone que el sexo se convierta en algo nuevo a descubrir cada día de tu pareja.

2. Evita acomodarte

La gran mayoría de veces en una relación se genera una rutina, al margen del sexo, y ahí, cuando dejan de haber sueños y solo quedan recuerdos, es cuando empieza a morir una relación. Kim Olver también nos habla de que:

Cuando un hombre está en una relación con una clara “fotografía” de cómo es su pareja, normalmente esto entra en disyuntiva cuando tiene contacto con otro tipo de personas en las que puede ver un modo diferente para vivir. Muchas mujeres trabajan muy duro en las relaciones para acontecer la persona que su pareja quiere tener al lado y no se dan cuenta que, haciendo eso, se pierden a sí mismas. 

Y lo cierto es esto, a veces sin darnos cuenta damos demasiado de lo que no deberíamos dar. Personalmente te recomiendo que guardes un poquito de ti, ese cierto misterio que haga que conocerte, durante semanas, meses o años, sea como el bolso de Mary Poppins – en el que nunca sepas qué puedes encontrarte -.

3. Experimenta

El camino fácil para cualquier persona es sentirse cómoda en una zona en la que con el paso del tiempo, haya aprendido a dominar con facilidad. Lo malo de este tipo de cosas es que, también acaban siendo una rutina y nos acaba aburriendo. En la vida hay que enfrentarse a nuevos retos y en este caso, ¿qué mejor forma de hacerlo que teniendo una pareja? Hazle probar cosas nuevas contigo. Si no lo haces, probablemente cada uno tendrá su hobbie por separado – cosa que no está mal para tener un poco de espacio individual – y acabaréis por no tener cosas diferentes dentro de la relación.

4. No controles

¿Quién te dijo que tu pareja deba de brindarte siempre explicaciones? Sí, vale, ya sabemos que te gusta saber de él, pero, ¿es necesario que le preguntes algunas cosas? A veces se tiende a controlar sin querer a la otra persona y eso acaba por convertirla en una relación bastante destructiva dado que provoca sentimientos de recelo, desconfianza, dudas, etc. y al final acabáis sufriendo los dos. Mira de controlar ese nervio “maternal” o intenta averiguar el por qué de eso y ponle remedio si no quieres que la relación acabe decayendo.

5. Demuestra

Alguna vez cuando “conseguimos” a nuestra pareja, nos olvidamos que hay que hacer cosas para mantener a esa persona al lado. Se dan cosas por hecho porque crees que el estar con esa persona ya es suficiente como para demostrar ese tipo de cosas que a veces, necesitan decirse. No tengas miedo en decirle aquello que sientes a tu pareja, porque él también querrá sentir ese tipo de cosas, quizá no con tanta frecuencia como tú pero… También necesita sentirlas.

6. Déjale espacio

Kim Olver reincide en la idea de que “cuando un hombre engaña, es porque se siente atrapado en la relación”. Y pensándolo bien, eso nos pasa a todos, aunque no necesariamente lleguemos al extremo de engañar a alguien en la relación, cada pareja necesita tener la sensación de libertad o espacio personal que no haga perder la relación. Déjale espacio a él y también tómatelo tú como otro descanso. No intentes “monopolizar” la relación y sé abierta a que tenga sus cosas y su tiempo para estar con él mismo o con sus amigos.

7. Racionaliza

Si eres una persona racional o no, las mujeres tenemos un máster en comunicar cómo nos sentimos en cada momento. Lo comunicamos todo, rabia, tristeza, estar en desacuerdo, etc. y normalmente esto, ellos no lo digieren demasiado bien. Está bien tener que dar un punto de vista sobre tu persona a tu pareja pero, hazlo de manera racional, no te pongas como un obelisco porque perderás más de lo que crees. En vez de coger y contarle todo lo que te invade la cabeza, prueba a buscar diferentes puntos en los que apoyarte cuando veas que no tienes un buen día o alguna cosa te preocupa demasiado. De lo contrario, cargarás a la relación muchas de las cosas que te pasan y también es una manera de ahogar la relación.

8. Aprende el código

Esto es como ir en bicicleta, al principio te tambalearás porque no tienes el truco cogido pero luego, parecerás Contador si practicas mucho esto que voy a contarte. El Dr. Gary Chapman’s en su libro de “los 5 lenguajes del amor”, nos lo cuenta. Aprender la manera de querer o entender a tu pareja son cosas fundamentales en una relación; que ellos se sientan comprendidos les hace sentir de una manera muy especial y establece un vínculo por encima de muchas otras personas a quienes han conocido.

9. Encuentra el punto

No sé cómo combatir el argumento biológico, la verdad. Hay muchas diferencias entre mujeres y hombres pero, no dejamos de ser personas que quieren cosas bastante parecidas en una relación: el respeto, el cariño, el sentirse admirado, querido y comprendido, etc. Mediante la vivencia de diferentes experiencias con él, habrás ido conociéndolo poco a poco y podrás ir descartando e iniciando cosas nuevas con él. De todas formas, pese a todo el cariño que pueda haber en la relación, nunca olvides quién eres tú sin la compañía de esa persona, mediante esos ratitos que necesitas para ti, por ejemplo, puedes ayudar a mantener ese punto. No olvides quién eres porque, en realidad es esa persona de la que se enamoró él.

Fotografía: Buen Viajero

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