1. Cinque terre, un paraíso mediterráneo.

Cinque Terre - Italia.

Cinque Terre es un conjunto de cinco pueblos en la Liguria italiana. Todos ellos tienen algo en común, están bañados por el mar mediterráneo y se han adaptado a la complicada orografía montañosa. Así, tendréis vistas espectaculares desde la parte más alta del pueblo, siempre con el mar de fondo. Se respira una calma absoluta, y lo pintoresco de los pueblos junto a la amabilidad de sus habitantes, harán que no os queráis mover de allí. Apuntad estos nombres: Monterrosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, o lo que sería lo mismo: Cinqueterre.

2. Pontrieux, una apacible villa medieval.

Pontrieux

El tiempo decidió parar y congelarse en este pequeño pueblecito medieval situado en el noroeste de Francia. Sus calles repletas de historias fascinantes nos descubren a cada paso que damos, rincones llenos de encanto.

Pasar un día en este pueblecito es sentir la paz absoluta. Ideal para pasear plácidamente por los callejones disfrutando de la naturaleza mientras escuchas de fondo el sonido del rio Trieux, que baja con fuerza de las montañas. Sus calles empedradas con cantos redondos y decoradas con cientos de tiestos de flores preciosas, hacen de Pontrieux un lugar perfecto para pasar un fin de semana de relax.

3. Shirakawa-go, un pueblo de película.

Shirakawa-go

Situado al oeste de Nagano, Shirakawa-go dejaría maravillado a cualquiera. Es el polo opuesto a la vida moderna y avanzada que se vive en la gran capital, Tokio. Los campos de arroz y los paisajes de postal rodeados de verdes montañas, hacen de esta ciudad un lugar perfecto para relajarse y vivir en comunión con la calma de la naturaleza. Lo más característico de Shirakawa-go son las aldeas formadas por decenas de casitas con una forma muy característica. El tejado es muy inclinado para facilitar que la nieve se deslice hasta el suelo y no se quede depositada encima. La estampa en pleno invierno es simplemente de ensueño.

4. Rance, un lugar que te hará retroceder en el tiempo.

Dinan

Sobre una colina justo al lado del río Rance, se despliega este entrañable pueblecito medieval al noroeste de Francia. Probablemente, uno de los lugares más hermosos de toda la Bretaña Francesa. Un pueblo donde el tiempo parece pasar sin prisas, saboreando cada minuto con calma. El simple paseo por sus históricas calles, te hace sentir como si hubieras retrocedido en el tiempo y convertido en uno de los personajes de una historia de la época medieval, digna de una película.

Lo más característico de este pueblo con sus casi tres kilómetros de murallas, y su castillo del siglo XIV situado sobre el río Rance. También posee numerosos edificios destacados, entre ellos, la iglesia de San Malo, puentes, fachadas entramadas…

5. Undredal, en medio de pura naturaleza.

Undredal

Los fiordos escandinavos son siempre sinónimo de naturaleza en su estado mas puro. Lo que se puede ver allí no lo podréis ver en ningún otro sitio del planeta. Undredal es un encantador pueblecito noruego, desconocido para la gran mayoría, y ya podéis imaginar la paz que se respira. Con deciros que tan sólo viven unos cien habitantes, que se dedican en su gran mayoría a la producción de queso. Bajo un cielo abierto azul impresionante, rodeado de montañas y al lado de un río de agua limpia y fresca, pueblos como este hacen que la visita a los fiordos sea casi indispensable, al menos una vez en la vida.

6. Homer, un pueblecito de postal.

Homer, Alaska.

En el estado norteamericano de Alaska, se encuentra Homer, un pueblecito de paisajes impresionantes y montañas nevadas que vive, desde hace siglos, de la pesca. Precisamente por vivir de un oficio tan tradicional, el pueblo ha mantenido sus costumbres y tradiciones, y se vive prácticamente igual que hace cien años. La estampa del puerto pesquero frente a las montañas con la cima nevada seria la postal mas característica de este lugar. En Homer, Alaska, la desconexión está garantizada.

7. Rothenburg, donde la edad media sigue presente.

Rothenburg

Rothenburg es un pequeño pueblecito con un encanto muy grande, situado a orillas del río Tauber, concretamente en el distrito de Ansbach en el Estado federado de Baviera, Alemania.

Conocer este pueblo es como sumergirse en un viaje al pasado. Muy diferente a todos los demás ciudades alemanas, ya que este lugar, se ha cuidado con tal mimo que ha mantenido a lo largo de los años su aspecto de antaño. Dar un paseo pos sus calles es como estar en escenario representando una obra de teatro ambientada en la época. Se detendrá vuestro tiempo paseando por aquí, pero vuestros ojos no dejarán de observar la infinidad de detalles asombrosos que tiene: torres, fuentes, puertas, depósito, tabernas de vino, etc. Desde luego, una experiencia que deseareis repetir.

Diseñadora gráfica y estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas. Enamorada de mi trabajo; crear, diseñar y dibujar son mi gran debilidad. Cinéfila, bibliófila, melómana y cosmopolita. Y si existe un término para describir adicción a reír hasta llorar, que alguien me lo haga saber porfavor.

6 Comentarios

  1. Buenos dias,

    Articulo interesante, pero cinque terre no se respira paz. Mas bien tension. Sus calles y trenes estan llenos de carteristas, al punto de que hay tantos carteristas como turistas. Y cero policias. No solo no se respira paz, sino que llega a ser un sitio incomodo.

    Un saludo.

  2. […] de desvelaros los 7 pueblos del mundo donde encontrar la paz absoluta, vuelvo una vez más para descubriros los lugares que pasan más desapercibidos, ya sea por las […]

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