Nos hemos enterado que estáis de exámenes. Llegamos algo tarde porque, algunos ya habréis acabado, pero otros, aún os queda agonizar los últimos días del mes y darlo todo al empezar. También sabemos que este hecho os da  palo, porque habéis estado prácticamente 4 meses sin hacer mucha cosa y en cuestión de semanas, tenéis que poneros las pilas para que no os pille el toro.

La verdad es que os entendemos porque muchos de nosotros estamos pasando y pasamos por esto algún día. Por este motivo, decidimos reunir las 10 características que nos hacen más llevadero, el momento de ponerte a estudiar y sobrevivir a ello.

1. El cronograma

Está bien, coge una hoja y pon en ella todo lo que debes de hacer durante la semana o el día. El hecho de organizarse es un objetivo prioritario si quieres saber qué, cuándo y cómo debes montártelo. También es verdad que muchas veces, pese haberte tirado tu rato haciendo el planograma, acabas por no cumplirlo, pero bien, al menos, el hecho de haberte organizado las tareas y dejarlas apuntadas hasta un cierto límite, hace que seas consciente y que te tengas la vocecilla interna diciéndote que debes ponerte las pilas.

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2. Stay foolish, stay hungry

Ya lo dijo el mismísimo Jobs, cuando uno cree algo, puede con ello. Sólo tienes que mentalizarte. Vale, quizá no hayas ido a una clase o tengas un profesor que explique como un libro cerrado pero, ¡deja de quejarte! De ningún modo podrás hacer algo si sigues con esa actitud. Cree en ti y en todo lo que puedes conseguir si trabajas con mucha perseverancia y paciencia, sobretodo paciencia (de tener lo contrario, “sólo” entrarás en un ataque de pánico).

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3. Mens sana in corpore sano

No decimos que salgas a correr en tus ratos libres para poder sacar todo ese agobio que llevas, pero, como ya nos dejaron en su día nuestra historia romana, no hay mejor mente que la que está sana. ¡Come bien! No hagas burradas de dejar de malcomer “porque no tienes tiempo” y sigue algunos de los consejos que te dimos.

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4. Break

Kit-Kat ya nos avisó. Que te pongas a full con el examen no quiere decir que estés 12 horas non-stop, como si fuera el festival del estudio.  Así que haz el favor y permítete ratitos de break para que la cabeza descanse un poco. Nosotros te recomendamos que, salgas un rato a la calle, que ejercites un poco las piernas o incluso que te pongas series que no tengan mucha durada, como Friends (que reírte un rato sirve para destensar) y aprovecha ahí para poder comer un poco. Ya verás que haciendo esto, te sentirás mucho más destensado y con la cabeza menos congestionada de información y podrás seguir estudiando!

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5. Un, dos, tres, ¡responda otra vez!

Cada uno tiene sus métodos para aprender o memorizar el contenido. Desde Modo Eficaz te recomendamos que no estés con los brazos pegados a la cabeza. Puedes ir apuntando todo aquello que vas leyendo para ir interiorizándolo de manera progresiva o bien, una vez leído el contenido, responder aquello que más claro te quedó, para que así puedas animarte, con el que no vas tan mal. Parece una tontería, pero la sensación de auto-realización con este proceso, aumenta un 68% más.

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6. El despiste

Vemos una mosca y ¡tachán! Se hizo el despiste. ¿Por qué nos pasa? Sencillamente porque nuestra mente solo tiene una capacidad de retención y comprensión de 45 minutos, pero claro, no podemos permitirnos estar cada 45 minutos haciendo una pausa porque sino, no acabaríamos nunca. Entonces, ¿de qué manera podemos combatir el despiste? Con colores. Dicen que mientras utilices colores a medida que lees o escribas todo aquello que estás estudiando, la capacidad de concentración aumenta. Esto se produce porque la vista no se retiene en un mismo punto de vista, y no produce tanta fatiga ocular y por lo tanto mental.

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7. Santa paciencia

La biblioteca suele ser una zona peligrosa, aunque creas que el silencio te brinda la oportunidad de concentrarte mejor. Ves a gente que entra, que sale y sin querer, llegas a un punto en el que crees haber perdido la concentración en alguna de las línea que estabas leyendo. ¡No pierdas los nervios! Date tiempo, no siempre podemos estar predispuestos a ponernos a estudiar (que si fuese por ti, nunca estarías), así que concédete unos minutos de estar pensando “en el país de nunca jamás” y vuelve a la tierra cuando puedas.

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8. Donde no llega la impaciencia, llega la autoexigencia

Una vez que crees que ya tienes el tema de la impaciencia controlada, llegan los objetivos. Como ya habrás leído en alguno de nuestros posts, los objetivos que te marques puedan estar a la altura de tus expectativas si no quieres frustrarte demasiado y volver al círculo vicioso con el que empezaste el estrés pre-examen.

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9. Dudas

Mientras estudias, te darás cuenta de que muchos conceptos de los que te aparecen, crees no haberlos escuchado en tu vida. Es por eso que sin querer, empiezas a generar dudas sobre si realmente serás capaz de estudiarte todo ese contenido del cual, la mitad, te parece estar leyendo chino.

No te preocupes, te repetiremos una y otra vez. Acumula las dudas y después ves resolviéndolas poco a poco. Tampoco hace falta que te estreses si sabes que puedes responder las dudas una por una. Todo tiene solución, así que no te alarmes.

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10. Whatsapp, Facebook, Instagram y Twitter

¡Benditos Bastardos! Hace apenas 5 años podrías estudiar sin tener necesidad de estar sabiendo qué tal lo lleva alguno de tus compañeros o estar cotilleando lo que pasa en Instagram o Twitter. Aquí sí que te pedimos un poco de colaboración personal. No vale que pongas el modo avión y te dejes el móvil al lado. Así que por eso te decimos que si tienes alguna duda, apúntatela y acumúlalas, porque si a duda que tengas vas preguntando a compañeros, una cosa llevará a la otra y te acabarás viendo 1 hora después hablando con todo el mundo y chafardeando todas tus redes sociales.

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Fotografía principal:  Cedim News

Preguntándome sobre el mundo desde el siglo pasado, decidí estudiar Publicidad y Relaciones Públicas para poner en práctica posibles respuestas. Con el síndrome del viajero crónico y amante del aprendizaje, lleno mi vida con pequeñas cosas que hacen significantes mis días.

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