Tener una cita siempre nos provoca buenas vibraciones y sensaciones.  Por el lado de los hombres, puede haber algo de nerviosismo, pero algo más controlado que el de las mujeres, ¡cómo no! Nosotras solemos hacer pequeñas expectativas de la dinámica de la cita o de la conversación con él, haciendo que, durante el encuentro, ambas partes quieran dar buena impresión. Hay que decir que, pese a que ambos estéis nerviosos, las mujeres lo solemos denotar más con algunos gestos que te traemos a continuación:

1.  Agonizando la decisión del menú

Para los hombres normalmente el menú y la elección de éste consiste en mirar lo que aparenta estar más bueno y pedirlo. Para nosotras no, para nosotras en cada opción de menú existe la duda y hay que analizarla con determinación. ¿Cuál es la más cara? ¿Si me pido una cheesburger con extra de bacon y queso fundido en vez de una ensalada pensará que como demasiado?

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2. Ir “monas” al encuentro

¿Acaso te extraña este punto? Sabemos que no. Sabemos que nunca se te ocurriría ir con un chándal (el que te pones para estar por casa los domingos) a la cita con el chico que has quedado. Aún así, si el 90% de ropa que hay en tu armario son tejanos y camisetas normales, intentaremos ponernos aquella que consideramos que nos queda genial (arreglada pero informal) o bien, tras haber desarmado todo el armario, ir a comprarnos alguna nueva. No iremos muy pintadas, por si acaso se piensan que somos demasiado “artificiales”, pero tampoco nos atreveremos a ir sin una pizca de antiojeras, una pizca de maquillaje y una pizca de Rimmel.

3. ¿Qué digo?

Típica pregunta que resuena dentro de nuestra cabeza:, cómo lo digo y qué digo. Hay que decir que, si se tratase de otro chico que no te importa demasiado, la cuestión estaría más que resuelta, pero, es que cuando se trata de “el chico”, el índole de preguntas internas, viene siendo de éste. Sabemos perfectamente que el tema de los EXno se tocará por nada del mundo, por no hablar de tus complejos, que en el fondo no son complejos o de tu capacidad sarcástica respecto a las parejas, que en realidad no deja de ser un anhelo interno de tener una. Así que acabamos por ir asintiendo y dejando que él lleve algo más la conversación, por si se piensa que pensamos demasiado (cosa que ya estamos haciendo) y que hablamos aún más.

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4. El juicio

A medida que vamos teniendo citas con el chico, vamos siendo mucho más críticas con ellos que con nosotras mismas y por eso, solemos ir observándolo, aunque nos digamos a nosotras mismas que debemos tener paciencia. ¿Se ha cepillado los dientes? ¿Cómo habla de su familia? ¿Y de su madre?

Nos cuesta tanto encontrar a alguien que, cuando creemos que lo tenemos, debemos de observarlo para determinar si será bueno o no al final, ya que al todas queremos tener a alguien compatible que no nos proporcione el drama que hemos tenido anteriormente.

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5. Intentar evitar el silencio

Si hay silencio, síntoma de mal agüero. Es incómodo y en las citas, normalmente suele entenderse como que las cosas no van bien, sobretodo si te paras a observar que la gente de tu alrededor está hablando sin cesar, hace pensar que, en efecto, algo no encaja. Así que nosotras intentamos llenar el silencio, tomando la dinámica de los que se sentaron a nuestro lado; más que nada para no sentirnos incómodas, aunque lo que se diga acabe siendo que tienes algunos complejillos…

6. Los amigos

Okay chicas, sí. Usar el teléfono mientras estéis comiendo o en cualquier momento de la cita, no está nada bien y lo sabéis, pero aún así, lo seguís haciendo. ¿Tan necesario creéis hacerle saber a vuestras amigas de “comando cita” cómo está yendo la cosa? Vamos… no seáis así… Sabéis que no estáis solas y que si ocurre algo inesperado, ya sabréis cómo resolverlo.

7. Culo inquieto

Allí donde haya nervios o allí donde creamos que el chico con el que estamos es flipante, nuestro pelo bamboleará de un sitio a otro durante la conversación, creyéndonos que ese mismo toque nos hace más sexys, pero en realidad, nos está haciendo quedar como un culo inquieto. Vamos que, contra más nervios, más “culo inquieto”. Así que ya sabéis, dejad el pelo y prestad atención a lo que os dice (o seguid observándolos) que al final, con tanto juego de dedos os podréis quedar calvas.

8. La sonrisa

Ante la duda, sonríe. Sonreímos con continuidad. Sonreímos cuando estamos buscando la salida más cercana, cuando el camarero no entiende la pregunta que acabamos de hacerle, cuando él nos habla de sus salidas en bici de los domingos (cosa que encontramos totalmente absurda), cuando nos dice que juega a la Play con frecuencia y todas esas cosas por las que normalmente no sonreirías. Aún así, seguimos pensando que, pese a que haga y diga todas esas cosas que no entendemos, no está mal, porque tú también tienes esas cosas que él aún no sabe y que probablemente tampoco entienda y te sonría.

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9. Que suene bien

Y es que cuando sabéis que, cuando se trata de “el chico” y ya ha llegado a nosotras esa cierta idealización, cosas como que “Turquía está cerca de Madagascar”, no solemos aceptarlas de muy buen grado. No esperamos que tengan 17 másters, ni trabajen para ninguna ONG para que nos gusten más, pero sí debemos reconocer que hay algunas cosas que tenemos más en cuenta que otras. Sobretodo tendremos en cuenta que tengan una cierta noción de lo que pasa a su alrededor y que nos escuchen hablar de lo que sea, cosa que comprobamos mediante el feedback que nos van dando.

10. Llegar tarde

Una vez alguien me dijo que, el llegar tarde es síntoma de elegancia. Qué queréis que os diga pero… No hay cosa que moleste más a los hombres que el que la mujer llegue tarde al encuentro. Puede interpretarse como queremos que se entiendan al principio todos nuestros actos, algo desinteresados, aunque sabes perfectamente que para ello, has tenido que pensarlo antes.

Quizá, no hayas llegado tarde para parecer más desinteresada (que tampoco lo descarto), sino porque estuviste frente al armario más de cuarenta minutos determinando saber qué te ponías y al final, después de treinta cambios de ropa, perdiste el bus, el tren (depende, porque si es Renfe probablemente llegues tú antes que él) o saliste tarde de casa porque el tiempo se te echó encima.

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Fotografías: etringitaSam StantonTonymadrid Photography

2 Comentarios

  1. […] Contenido y Post Original de: Modo eficaz 10 Cosas que toda mujer hace en una cita […]

  2. Punto 4, párrafo 2.
    Está mal escrita la palabra “cuenta” es “cuesta”.

    Por lo demás un interesante artículo para tanto para las mujeres como para nosotros los hombres. Aunque en cada punto iba recordando las citas que tuve y pensaba para mis adentros “esta mujer no tiene tema de conversación…” hahahaha

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