Es una época difícil para todos. Nos encontramos en la recta final y las ganas que tienes con el “caloret” que hace de ponerte a estudiar, son las mismas que las que te atropelle un camión. Aún así, no queda otra, si no quieres estar repitiendo, o mejor dicho, pagando, tendrás que coger el toro por los cuernos y ponerte a ello a tope.

Muchas veces nos entra ese estrés de diferentes cosas aunque el más común sea el de: dejarlo todo para el final. Qué le vamos a hacer, así es la especie humana. Es por eso que, para evitar ese estrés, hoy te recomendamos algunas de las cosas que puedes hacer.

1. Cálmate

Nervioso no vas a ganar nada, así que aprende a hacerte una checklist de las tareas o cosas que debes tener aprendidas para el examen. La meditación en estos casos es genial pero, hay que decir que no todo el mundo sabe meditar, si eres de los que no, prueba a tomarte una infusión relajante o comer algo mientras anotas las tareas. Es fundamental que mantengas la calma en momentos como éste si no quieres salir mal parado.

2. Haz resúmenes

No hay mejor forma de estudiar que haciéndose un resumen del temario. Piensa que todo lo que estás escribiendo lo estás procesando lentamente por tu cerebro que va reteniendo y comprendiendo que aquello que escribes tenga coherencia. Así que, haznos caso, no es que te sepas la lección de memoria pero, retendrás la idea general, suficiente como para que cuando vuelvas a leerlo, ya se te quede marcado.

3. Planifícate

Ese es otro de los problemas, el tiempo. Pero es que a muy poca gente no le pasa, es decir, muy poca gente tiene la gran capacidad de dejarse la faena hecha para el día siguiente, excepto las madres, que esa habilidad la desarrollan cuando empiezan a ser madres. Has de aprender a planificar tus tiempos y el temario si lo quieres dar listo de cara al examen. Durante el día no vas a dedicar tu esfuerzo cien por cien al estudio y por eso necesitas un horario en el que decir: cuándo vas a ponerte a estudiar X tema.

4. Espacio de trabajo

Si te vas a la biblioteca y tienes capacidad de concentración, ve. Sino, búscate un sitio tranquilo en casa que sea lo suficientemente ancho como para poder moverte y desordenarla con libros y todo lo demás. Antes de llegar a ningún lado, asegúrate de que el espacio de trabajo está limpio y que puedes estar cómodo.

5. Practica

Una vez que estés ya en materia, prueba a ponerte casos prácticos sobre la lección aprendida. No hay mejor manera de poder comprender las cosas si no te pones ejemplos. Gracias a ellos puedes acordarte de muchas cosas o detalles de la lección.

6. Fichas

En realidad es un juego pero que es otra manera de retener lo que has de aprenderte. Ello consiste en escribir pequeñas fichas donde la pregunta irá a una cara de la tarjeta y la respuesta al otro lado. Es una manera súper fácil de aprendértelo de memoria, porque llega un punto en el que se repiten.

7. Comparte

Aunque el examen vayas a hacerlo tu solo, haz el favor de contrastar cosas con tus compañeros. Al menos ellos también podrán darte ese apoyo moral que necesitas en ese momento de “que no cunda el pánico, porque todos están igual”, ya sabes que “mal ajeno, consuelo de tontos” pero oye, no está nada mal, si te hace sentir más aliviado. El compartir cosas es una manera de poder asegurarte de que no te dejas nada por aprender y que el toro no te va a pillar por ningún lado.

8. Explica a alguien lo que estudiar

Aunque sea a la pared, a tu amigo imaginario de estudio, a tu madre o alguien de casa; da igual, pero explícalo, porque es como hacerse ejemplos sobre lo que estás estudiando. De hecho, tu puedes entender las cosas de una manera determinada pero, si después no sabes explicarlas, en el examen no contará como si estuviesen bien y quizá no te den la puntuación máxima.

9. Mapa mental

Dibujar es una de las maneras más dinámicas y entretenidas de estudiar. Un mapa mental, es la mejor manera para poder resumir y organizar las ideas, ya que te obliga a enlazar y comprender los contenido, pudiendo ahorrarte muchas horas de explicaciones repetitivas.

10. Aprende a leer para estudiar

Se dice que en el estudio y su lectura previa, es recomendable hacerlo en dos pasos, uno de ellos es la lectura exploratoria, en la que realizas una lectura rápida para ponerte en contexto de lo que estudiarás y la segunda lectura denominada comprensiva, donde pones el foco de atención en aquello que lees, que será más efectivo si lo lees en voz alta.

 

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